No te engañes, porque ahora todo se ve.
Por Concha Tejedor | 2 de enero de 2012Se acabó la comodidad de ser oveja, de dejar que decidan por ti lo que debes pensar o lo que debes hacer, de pretender subirse al tren más rápido sin saber ni cuestionar su coste. Ha llegado el momento de la reflexión y de la puesta en marcha de lo aprendido, de aceptar la responsabilidad de la ignorancia, porque es tan culpable el que hace como el que se distrae mirando hacia otro lado.
Bendita crisis, bendita flojera del euro que está dejando al desnudo el teatro de la vanidades. Hemos tenido tiempo para darnos cuenta de los errores y replantearnos un nuevo orden de prioridades. El que esté tan ciego de perder esta maravillosa oportunidad para ser él mismo, no tendrá otra. A partir de ahora ya no caben los personajes, cada día costará más mantener situaciones de compromiso prefabricado con personas ancladas en las viejas estructuras, el abrazo en frío, el amor como factura, el orgullo mental y la codicia de lo hueco, la competitividad sin ética ni sentimientos. Las relaciones no podrán mantenerse resguardadas por las apariencias porque lo superficial ha perdido su consistencia.
Leer el artículo completo