Como se hiere a un niño
Por Concha Tejedor | 18 de octubre de 2011No es necesario haber recibido tratos aberrantes para que nuestro inconsciente se llene de experiencias infantiles de vergüenza tóxica en todas sus formas, creencias que por desinformación no solo nos autolimitan en nuestra edad adulta sino que autolimitan al ser en desarrollo que más amamos, sin intención alguna de hacerlo.
La vergüenza tóxica, la primera herida, puede crearse con el simple hecho de haber sido un nacimiento no deseado. No ser bien recibido, no sentir alegría por tu presencia, no recibir consuelo cuando se necesita, hacen que el bebé comience a crear una imagen sobre sí mismo de “falta de valor”. El recien nacido y hasta los siete años, es el más perfecto de los rádares para la captación de energías a su rededor , el niño no entiende las palabras, solo recibe la vibración del entorno (en primer término la de su madre). Siente como propio el estado de las personas a su cargo. Una vez cubiertas sus necesidades básicas de calor, alimento y sueño, llorará como reflejo de sentir rechazo, tensión, abandono emocional, o simplemente el desequilibrio o la preocupación del ambiente. Es su única manera de manifestar la inseguridad que le produce lo que está recibiendo sutilmente. El comportamiento del niño es el reflejo de lo que sucede en su entorno.