La importancia de elegir el Momento

Fundamental. Hablo de ese espacio concreto de tiempo en el que actuar, cuando el resto de variables que lo acompañan están presentes y solo tenemos que dar el siguiente paso. Eso sí, hay que saber lo que se quiere, hacía donde ir, y estar muy atentos. Todo puede ocurrir en un instante, de hecho ocurre, pero si no se dan las condiciones anteriores no lo veremos.

Hablo del “factor tiempo” como una variable dentro de una fórmula física como pueda ser la velocidad, determinante a la hora del resultado en la consecución de nuestros objetivos en la vida. Casi nunca lo tenemos en cuenta.

Solemos considerar el tiempo en términos de cantidad u ocupación, tiempo para hacer esto o aquello, pero casi nunca nos paramos a observar su cualidad, si es mejor o peor “momento” para……. Saber esperar o todo lo contrario, saber reaccionar en el instante oportuno, es una habilidad muy poco entrenada en la mayoría, sin embargo un único “factor” en la fórmula puede hacer variar por completo el signo del resultado. ¡¡Ahí es nada!!

Creo que os será fácil recordar ejemplos prácticos en vuestra vida donde TODO hubiera sido distinto si hubierais sabido seleccionar mejor la ocasión, para hablar o callar, para intervenir, para quedarse o irse, para esperar, para iniciar o terminar algo, para hacer o mantenerse quieto……

Así pues, después de saber lo que pretendemos lograr y hacía donde dirigirnos, deberemos atender a que se den las condiciones necesarias de espacio y tiempo, detectando si es “el momento” oportuno o debemos esperar. En estas dos frases está el secreto del éxito. Como la fruta madura cuando adquiere su máximo sabor para ser cogida del árbol, ni demasiado pronto ni demasiado tarde, debemos aprender a seleccionar “los tempos” de nuestras acciones. Sin “tempo” no hay unidad, no hay melodía. Podemos pasar por la Vida haciendo mucho “ruido”, destacando por aquí y por allá, pero puede que en ese recorrido no hayamos compuesto ni una sola “canción” que recordar.

Se trata simplemente de PARAR para analizar si eso que se nos presenta es lo que queremos o no, si estamos preparados, y si el resto de factores que forman parte de la fórmula están también en su punto receptivo. Quizás os preguntéis cómo saber cual es “el momento optimo” y tengo que responder que no es una ciencia cierta, hay que entrenarse y aún así correr ciertos riesgos, pero sí puedo deciros por si os sirve de algo, que es el punto medio entre la impulsividad y el miedo. La impulsividad se come el tiempo y el miedo lo pudre, luego estando fuera de esas dos actitudes podréis elegir el que os parezca más adecuado. Simplemente con eso, tendréis la paz que da haberlo intentado.