Personajes que matan

Por difícil que sea creerlo puede que alguno de tus compromisos inconscientes, de tus creencias, personajes, roles o ego, te estén poco a poco llevando a la tumba, generando primero el sufrimiento y luego la enfermedad.

Todas las creencias sobre lo que uno es y el lugar que ocupa respecto a los demás son fundamentales para la salud. Puedes ejercer eficazmente y ser reconocido como fuerte, alegre, positivo, motivador, resolutivo, divertido….. que si no lo eres primero contigo mismo llegarás al punto de inmolarte inconscientemente a través de una enfermedad, en tú último y máximo intento de amar y ser amado, estarás programando tu propio suicidio a cámara lenta. Pero ¡¡ojo!!, hay que distinguir muy bien porque no hablo del rol de victima, hablo de los que asumen de distintas maneras el papel de “salvadores” de situaciones y/o personas. Es la diferencia entre los que “parecen” colocarse por delante (héroes) y los que aparentan estar detrás por sus dependencias, pero internamente es justo lo contrario. Si os fijáis en el entorno, los que se creen o “van de victimas”(aparentemente dependientes) amenazando con morirse cada día, acaban con la salud de cualquier “ayudador” antes que con la suya. Son verdugos disfrazados.

Lo que intento deciros es que pongáis atención a lo que estáis tratando de conseguir, qué método estáis usando y qué compromisos inconscientes habéis adquirido como “pactos internos”. Salvar a nadie es una batalla perdida por mucho que queráis a esa persona, con esa actitud alimentamos a la victima, colaboramos con la proliferación de verdugos. Podemos hacer algunos intentos de ayuda, pero recordad que como para todo hay límites infranqueables y tu salud es uno de ellos. Energía = Vida (la misma equivalencia que el litro y el kilo). Aquellas cosas o personas que te supongan un exceso de consumo energético y eso se nota, te están quitando vida literalmente. Y es así, tal cual, una simple fórmula de equivalencia, una Ley metafísica. Todo va a depender de lo que te quieras a ti mismo.

Vigila de donde proceden tus actitudes positivas, quizás solo sean una imagen totalmente diferente a la realidad, no salen de forma natural sino de una creencia interior, las que suponen un esfuerzo, una entrega energética. Vigila el equilibrio entre tú y los demás, entre lo que das y lo que recibes, que tu indicador de carga no entre nunca en “reserva” y si lo hace, poner remedio inmediatamente.

Si ya tienes dolencias por pequeñas que sean, revisa lo que acabo de contarte. Tu cuerpo es tu “piloto”.