Si tu vida no te motiva

Cuando poco o nada de lo que haces te satisface y no te encuentras bien en ninguna parte, ni en tu casa, ni con tu familia, ni en el trabajo… Y has llegado a un estado de agotamiento general porque nada de lo que has intentado ha dado resultado………

Esta es una prescripción facultativa

“Deja de intentar iniciar NADA. Permítete por un tiempo determinado no realizar ninguna acción que no sea puramente mecánica para ganarte la vida o mantener la salud. Ninguna otra cosa. Y desconéctate mentalmente del mundo. Por el momento”

Probablemente una vez lo hagas tengas que pedir ayuda a un profesional y seguir sus instrucciones, pero no porque no estés haciendo lo adecuado sino porque es tan solo la primera fase de un proceso de “muda” (limpieza y transformación) que deberás continuar con una buena guia si quieres obtener resultados.

Aunque parezca contradictorio, no hacer nada es lo más difícil porque es cuando aparecen todos los miedos e inseguridades, pero si te mantienes ahí con el apoyo necesario, será donde termines encontrando las respuestas que estás buscando después de que completes el proceso entero, que no es ni fácil ni agradable al principio. Tu mente inconsciente te dice….“Si permanezco callado y no me hago visible a través de una acción, se olvidarán de mí…..” Si los demás se olvidan de mí será como estar muerto, y en ese momento sentimos el dolor que causa la pérdida de toda esperanza de dar y recibir Amor.

En contra de lo que te digan esos miedos y la creencia de la gente en general, que no tiene ni idea, pasar ese proceso es una oportunidad de oro no solo para recuperar la energía perdida sino para hacerte aún más fuerte y sano interiormente. Pero esta es una elección personal, respetable e indiscutible. Si no lo haces repetirás lo que hasta ahora, aunque el escenario y los actores sean distintos, acumulando cada vez más frustración. En cambio si lo haces, tengo que serte sincera, el proceso será algo así como atravesar un túnel sin luz o el mismo canal del parto, duro pero necesario para poder nacer de nuevo a la vida.

Lo que el silencio y la quietud nos muestran

No hacer nada nos coloca frente a nosotros mismos, hace que nos pongamos en duda, que se presente como en un espejo lo que no nos gusta de nosotros, nuestra sombra. En ese momento el pasado se hace presente trayendo el recuerdo emocional del dolor que hay en nosotros, el que hemos recibido pero también el que más nos resistimos a ver, el que hayamos causado a otras personas dependiendo del nivel de consciencia que tenga cada uno sobre sus actos.

En muchos casos preferimos agarrarnos al dolor de nuestras heridas y carencias para colocarnos en el rol de víctimas donde no hay responsabilidad por nuestra parte. No es necesario que nos quejemos verbalmente, es suficiente con que lo sintamos así. Las situaciones, la imperfección del mundo y de esta sociedad son los culpables por haber causado en mí o en los demás el daño, y eso nos disculpa del que nosotros hayamos cometido o podamos cometer. Y así calmamos el malestar que asoma por las rendijas de nuestro cuerpo. Porque lo verdaderamente duro es hacerse cargo de los actos sin recurrir a justificaciones, donde con intención o sin ella no hemos sido víctimas sino agresores. Todos, en mayor o menor medida lo hemos sido más de una vez. Asumir toda la responsabilidad de la herida que hayamos podido causar a un ser querido,a los hijos por ejemplo, provoca una angustia difícil de soportar. Para dar el paso tienes que querer avanzar con todas tus fuerzas, o haberlo perdido todo. Hay quién nunca reúne el valor suficiente para sanar su culpa, y como no soporta el dolor que le causa la niega, pero no se va. Supura en cada palabra y cada acto de tu vida, contra ti mismo o contra los demás contaminando todo por dentro y por fuera. Hasta que no sanemos los sentimientos de culpa que hay en cada uno de nosotros, seguiremos actuando como víctimas y agresores en igual medida, y nuestro sentimiento de culpa lejos de reducirse, crecerá.

Señales de alarma

Los primeros síntomas de alerta son como los del síndrome de abstinencia, dependencia, ansiedad, descontrol, nerviosismo e hiperactividad, da igual que sea por la ausencia de una sustancia o por la falta de amor. Nadie quiere mirar hacia un lugar lleno de fantasmas que le acechan. Solo quieres encontrar una acción que te saque de allí lo antes posible, algo que te quite la sensación de miedo y vacío. Y para eso te vuelves proactivo,no paras. Llenas tu agenda, hablas con todo el mundo, respondes aunque no te pregunten, o creas una ilusión mental porque sigues buscando el remedio fuera…. cambias de trabajo, de casa, de ciudad…, buscas proyectos nuevos, trabajas sin límites, haces un viaje, comes o bebes como si no hubiera un mañana, o mejor aún, te creas una vida paralela en un red social donde todo es perfecto. Porque….

“Si no sé qué hacer, genero ruido para no oír las voces de los “fantasmas” que aparecen cuando no hay movimiento”

Y si todo eso sigue sin funcionar, decides ir al médico a que te recete pastillas para desconectar de la realidad a la que no quieres enfrentarte…… O ya si eso, mi inconsciente se encargará de hacerme crecer una dolencia o enfermedad para llamar mi atención y que elija, entre tener una buena excusa para seguir siendo víctima, o atender el aviso de qué por donde voy, NO ES EL CAMINO.

“Si sigues repitiendo lo de siempre, los resultados serán los mismos”

Los “fantasmas” seguirán estando ahí hasta que no reúnas el valor de mirarles de frente y a pecho descubierto, empezando por reconocerlos sin salir corriendo. Después habrá que hacer más cosas, pero cualquier actividad que no sea esa, será un aplazamiento de la angustia que volverá a llamar a tu puerta más fuerte la próxima vez.

Lo positivo

La buena noticia es que todo lo que podamos pasar antes, durante y después de este proceso, no es más que un mecanismo inconsciente que se despierta lo quieras o no, para garantizar la EVOLUCIÓN no solo de la raza Humana sino de toda la Naturaleza. La funda en la que nos envolvemos para protegernos, el ego, se nos va quedando pequeña a lo largo de la vida en varias ocasiones, depende de lo que crezcamos o deseemos crecer. Podemos conformarnos con estar limitados a cuatro movimientos porque la funda no da para más, o podemos desprendernos de ella pasando por el dolor necesario, dando lugar a que se genere por sí sola una más amplia que nos permita mayor libertad. No somos los únicos aunque de distinta manera según la escala evolutiva, pero las serpientes por ejemplo mudan la piel, o las águilas a la mitad de su vida se retiran a una cueva completamente solas, para arrancarse una a una las plumas y romperse a golpes el pico, trás lo cual remontan el vuelo con mayor potencia y habilidad.

Lo quieras o no, el día y la noche se suceden, ninguna puede existir sin la otra por mucho que lo niegues. Lo único que dependerá de ti es la forma en la que decidas transitarlas. Cuando cierras los ojos todo está oscuro.

¡¡Ábrelos!!