La realidad que creamos

Me gusta la idea de “puente”, tanto de serlo como de buscarlo. Me siento identificada con todo aquello que signifique comunicar dos partes cuando estas están separadas, no como nexo de mediación sino como vía de paso. Mi propósito consiste en conseguir traducir lo espiritual a un lenguaje material, transformar la teoría en practica, algo así como descubrir el patrón para transformar lo intangible en tangible. Y en esa labor sigo.

Varios de vosotros me habéis preguntado cual es el proceso que ocurre cuando escribo un determinado artículo, de donde surge. Verdaderamente creo que merece la pena contarlo porque es la parte más espectacular de toda la experiencia y también todo un aprendizaje. Si bien es cierto que leo todo lo que cae, busco, investigo, experimento en mí y acudo a charlas y talleres, nada de esto tendría un resultado si no abriera todos mis canales de ATENCIÓN,  sensoriales primero y racionales después. La atención no consiste en un permanente estado de alerta sino en la retirada de barreras mentales y escudos de defensa, esto se produce cuando nos abrimos sin condiciones ni prejuicios a una  posibilidad diferente a la conocida. A partir de ahí llega el intercambio consciente, la posibilidad de aprender. Frases, emociones, expresiones diarias del entorno, digamos que la vía de entrada es la misma que la de salida, nada sofisticada, canales atentos en contacto con canales atentos.

Todos somos Parte y Arte de esta cadena de conexión infinita que nos une. Así pues en mí caso, cada artículo es la manifestación de un proceso personal interno o fotosíntesis de entradas externas (o emisiones de otros canales) que pasan a través del filtro de mi propio canal. En función de esas entradas y del estado de ese filtro así es la salida que se proyecta. Esto es algo que ocurre en todos porque todos somos canales en permanente emisión por el simple hecho de estar, la diferencia sigue siendo como siempre, el nivel de consciencia o atención que pongamos tanto en lo que entra como en lo que sale a través nuestro. Este es el material con el que creamos la realidad que nos rodea, la propia y la colectiva. Si tu realidad no te gusta, revisa el estado de tu filtro interno, porque funciona como un grifo de agua corriente que recibe y emana según la apertura y limpieza del canal por donde pasa.

  1. Selecciona tus fuentes externas de alimentación, siempre puedes retirarte si te das cuenta que lo que recibes está demasiado contaminado o el estado de tu filtro no está en condiciones para depurar suficientemente lo que le llega de ahí. El resultado de la NO selección es el atasco, el bloqueo del flujo interno que a duras penas encontrará la salida gota a gota, materializándose en una realidad difícil y “turbia”. Si es así no te quejes, la responsabilidad de quedarte es solo tuya. Y no me digas que no puedes, di que no confías en ti, que estás enganchado porque te da miedo la supervivencia o la soledad y ese es el precio que estás pagando. Solo hay dos opciones, asumirlo o soltar.
  2. No retengas, solo eres un canal, una vía de conexión. Cuando algo te llega (proceda de donde proceda) no significa que sea tuyo, no es para que te lo guardes ni para que lo manipules, ni siquiera para que hagas nada con ello. Cumple con tu función de canal y simplemente deja que pase a través de ti, recibe, respira y déjalo partir. Lo que sea para tu aprendizaje, (que lo lleva con seguridad por algo lo atrajiste), habrá hecho su función solo con su paso, y lo que salga habrá tomado la cualidad que necesitaba para llegar hasta los siguientes canales de recepción conectados. No te preocupes del mecanismo porque funciona por sí solo, lo único que puedes hacer es ocuparte de tu propia limpieza para garantizar una trasmisión libre de contaminantes. Si pudiéramos hacer una gráfica del trayecto y la transformación que lleva cada entrada y salida a través de los millones de canales conectados en el tiempo y el espacio, alucinaríamos viendo las implicaciones de cada acto individual, la importancia y la responsabilidad de lo que se llega a crear desde la lejanía, nuestra participación en los resultados tanto positivos como negativos de todo el colectivo. Esto os puede dar una idea del carácter infinito del origen, desde los ancestros de nuestros ancestros hasta el último habitante que pueble la Tierra.
  3. Limpiar y mantener en correcto estado nuestro propio filtro interior es la única posibilidad de cambio. A partir de ahí tus emisiones serán más nítidas y tu realidad más transparente. Todo lo que salga de ti estará mejorado, y llegará al siguiente, y este a su vez al siguiente, de dos en dos, de cuatro en cuatro multiplicándose en cadena, y así el cambio colectivo y la sanación de todo el Planeta podrá ser una realidad que hayamos creado entre todos desde cada uno.
  4. Ir a la Fuente. Muchos hemos oído hablar de este término, pero puede confundir y sobre todo distraer bastante. No cometas el error de magnificarlo ni divinizarlo. Es cierto que hay personas que parecen tener un don para conectar con niveles superiores de conciencia, pero particularmente creo que algunos están atrapados en una idea un poco egocéntrica sobre sí mismos. Creo que hasta el más autentico de ellos, auto denominados precisamente “canalizadores”, son simplemente personas con acceso directo a su sabiduría inconsciente, algo a lo que todos podríamos tener acceso si abrimos convenientemente nuestras entradas y limpiamos al máximo nuestro filtro. La idea de “divinidad” que algunos le dan al término “La Fuente” hace que los que escuchan imaginen que sea una inspiración que procede del exterior, del Cielo por así decirlo. No esperes como siempre has hecho a que las señales vengan de fuera, no busques en el exterior, no van a venir ni desde el Cielo ni por Tierra, porque realmente “La Fuente” de toda sabiduría proviene de tu interior, la encontrarás en el estado de pureza de tu propio filtro. Es tu propia voz, los mensajes están en tu propia esencia, en ella están codificadas todas las respuestas que necesitas. Tú eres la Fuente con mayúsculas, porque cada uno de nosotros somos un fractal que porta todos los códigos del Origen. No necesitas ir ni recurrir a ningún otro punto que no sea tu centro, lo deseas porque aún siendo completo en ti mismo te sientes separado de lo que un día en Origen fue un Todo, la Unión, El Uno. Esta es la explicación de esa frase tan extendida de la que estoy segura que muchos aún no entienden, “Todos somos UNO”. Efectivamente.

Te puedo asegurar que por poco que te guste, un solo movimiento o cambio tuyo, generará el movimiento o cambio en la realidad de tu entorno, por lo tanto, somos absolutamente responsables de lo que ocurre en ella. Si no estás dispuesto a asumirlo, no estarás preparado para cambiarlo.

La “fotosíntesis” de mis últimos 15 días para este artículo no es fácil de resumir, comienza como comienzan todos los procesos de aprendizaje, a partir de una crisis que se manifiesta con una lluvia de cuestionamientos, casi una rebeldía interna que lleva al agotamiento para terminar irremediablemente en la BENDITA RENDICIÓN. A partir de ahí, cuando consigues soltar, cuando dejas de creer que eso es tuyo, como algo mágico, empieza a fluir la creatividad. Creo que esta es la verdadera apertura del canal, cuando tú mismo no te obstruyes a ti mismo y dejas caer al suelo todas tus certezas. Como también es habitual, con la creatividad aparece el baile de ideas inconexas flotando al rededor de ti, sabes que algo las une pero no encuentras el puente. Y ESPERAS PORQUE CONFÍAS. Abres puertas y ventanas sabiendo que estás rodeada de canales emitiendo y que en cualquier momento cualquiera de ellos enviará la palabra, el concepto, la emoción clave que conectará con la tuya. Y entonces el caos se resuelve en un orden perfecto.

Mi agradecimiento a esos canales de los que recibo, a los que puedo reconocer por ser los últimos anteriores a mí que tienen nombre y apellidos,  Alejandro, Liliana, Nuria, Hilario….., pero agradecida también a todos los que no puedo reconocer porque están más atrás en el tiempo, y porque son infinitos.

Gracias de todo Corazón, ha sido maravilloso experiementarlo.