¿Para qué sirve ir al psicólogo?

Para dos cosas fundamentales, para evitar males mayores en la salud integral del individuo y para no contaminar de negatividad al resto del entorno, en especial cuando tenemos a nuestro lado un material altamente sensible como son los niños pequeños o en desarrollo.

 

Evitar males mayores

Para evitar males mayores físicos tenemos claro que debemos acudir al médico de cabecera, para evitar males mayores emocionales o de comportamiento, deberíamos tener claro también ir al psicólogo. Visitar al psicólogo no significa que estemos locos, todo lo contrario, significa que estamos lo suficientemente equilibrados cómo para darnos cuenta de nuestra responsabilidad realizando una acción a favor, cómo mínimo consultando. Es una medida profiláctica muy importante, tanto o incluso más que acudir al médico para cuidar nuestro cuerpo, porque el cerebro es el ordenador central que regula nuestras funciones orgánicas, y si se desestabiliza por alguna razón, desestabiliza al resto. Te ayuda a corregir antes de que sea tarde y se necesite la intervención médica con fármacos del psiquiatra.

Lo que empieza por una tendencia o un impulso, si no se modifica a tiempo puede instalarse como conducta crónica y por tanto llegar a categoría de enfermedad. Así la tristeza se puede convertir en depresión, la rabia en agresividad, el estrés, el hípercontrol y el perfeccionismo en neurosis, psicosis, esquizofrenia…… Esto quiere decir que cuanto más tardemos en consultar con un psicólogo, más difícil o más graves podrían ser las consecuencias. De por vida, porque los fármacos no curan, solo rebajan los síntomas.

¿Te parece suficientemente serio?

Entonces…… ¿Por qué nos lo cuestionamos tanto cuando tenemos algún malestar emocional, de pensamiento o de conducta? ¿Te resulta vergonzoso o es que crees que nadie te puede ayudar? El desconocimiento más absoluto y las creencias trasmitidas basadas en esa misma ignorancia, son las responsables de estas actitudes en contra. Y cómo siempre, el miedo. Las ciudades deberían estar llenas de carteles con el siguiente lema, y no solo las cajetillas de tabaco….

“EL MIEDO IRRACIONAL, MATA”

En los países más avanzados, tener un psicólogo de confianza está normalizado. El temor a lo que vayan a pensar de mí o la idea de debilidad por el hecho de pedir ayuda, es una creencia social que varía según las culturas. Puede que hace unos años se ejerciera la psicología desde la frialdad de un ego con aires de superioridad, que se limitara a diagnosticar o poner etiquetas que te hacían sentir más solo y débil, te victimizaban. Pero las cosas han cambiado mucho. Ahora un buen psicólogo es cercano, hace que te sientas comprendido y adquieras confianza, e incluso “se moja” en cierta medida y con los límites adecuados.
Si nos quedamos en “lo de toda la vida o lo que dicen los demás”, seguiremos repitiendo los mismos errores aunque vayan en nuestra propia contra. No hace mucho ni siquiera se mencionaba la palabra “cáncer”, daba miedo, era tabú, cómo tabú sigue siendo en algunas personas sobre todo de cierta edad la idea de visitar al psicólogo. Hasta que no empezó a correrse la voz de que hablar de ello y vencer el miedo a pronunciarlo ayudaba a sanar, nadie se atrevía a nombrarlo. Pero gracias a Dios o a Internet, las personas empiezan a tener acceso directo a la información profesional y no solo a lo que le cuenta un vecino.

El “punto limpio” o de reciclaje

Esta es otra labor importantísima. Tiramos los plásticos en el cubo amarillo, los cristales en el verde y los residuos orgánicos en el marrón, con especial cuidado los que contienen energía, que son apartados en lugares específicos por su alta contaminación. Increíble que todavía a nadie se le haya ocurrido señalar el lugar donde vaciarnos de la energía tóxica que nuestras emociones negativas producen. La vamos esparciendo en cualquier lugar y hacía cualquier persona, al primero que se cruza con el coche, a los compañeros de trabajo, a los empleados, y sobre todo a los que quieres y están más cerca de ti, a tu pareja, a tus padres y a tus hijos. Lo que provoca que se genere aún más toxicidad con el sentimiento de culpa que ese comportamiento inadecuado te va a producir, más la basura que has proyectado a los demás y que estos habrán recogido de ti. Así está el mundo, absolutamente contaminado de “radiactividad humana” por una simple cuestión de educación en nuestro reciclaje psíquico.

Seamos conscientes de en donde estamos volcando lo que no nos gusta. Las personas de nuestro alrededor no tienen la preparación necesaria para protegerse de lo que los demás le puedan echar encima, al contrario, la absorben sin ser conscientes. Un amigo puede escucharte y tú quedarte mejor porque te has desahogado, pero eso dura poco y él habrá pagado una alta factura por hacerlo. Con cuatro más como tú, él terminará enfermo y tú sin amigos.

Si de verdad quieres a los que te rodean, por favor, vuelca tu basura en el punto de reciclaje destinado a ese servicio. Un psicólogo se ha formado para recibir y transformar todos nuestros residuos tóxicos sin verse afectado. Ese es lugar adecuado donde liberar la energía interna negativa que vamos acumulando día a día.

Perfil de las personas que van al psicólogo

Las características de una persona que va al psicólogo antes de que sea demasiado tarde, son de inicio todas positivas, aunque después podamos encontrarnos con ciertas resistencias absolutamente normales. Para empezar son personas valientes porque han vencido su miedo, tienen un buen nivel de consciencia y auto crítica porque se dan cuenta de que algo en ellos no va bien, responsabilidad sobre su comportamiento y las implicaciones para el entorno, intención y voluntad de mejorar, poseen una mínima confianza en sí mismos, están dispuestos a escuchar y a hacer lo necesario….

¿Cuántos de los que conoces que no van, tienen tantos valores?

¿Quiénes tienen más papeletas para estar desequilibrados, los de dentro o los de fuera?

Por lo tanto, decir que se visita al psicólogo debería ser un motivo de orgullo y no de vergüenza. En mi caso particular tengo la costumbre de recibir dando la enhorabuena, creo que el simple hecho de haber superado el miedo a lo que opinen los demás, bien lo merece. Solo con lo que implica ese paso que nadie puede hacer por ti, tendremos el 50% del trabajo realizado.