Para quererse a uno mismo

Esta es la asignatura pendiente de más del 80% de la población, parte esencial entre las causas que motivan las dificultades en las relaciones, ya sean familiares, de amistad o de pareja. Es la semilla que germina víctimas, agresores, abusos, malos tratos, mentiras…. en fin, un variopinto abanico de discapacidades transitorias si se les hace frente, pero una vida entera de limitaciones cuando la falta de seguridad (el miedo) gana la batalla a la confianza (el Amor). Todo comienza dentro.

Si quieres saber por dónde, es imprescindible que conozcas el origen de esa insuficiencia de valor que sientes por ti. Ya solo con esta comprensión abrirás las puertas que te descubrirán el camino. Con un poco más que le añadas de paciencia y trabajo, tendrás lo necesario para conseguirlo.

De tu nivel de autoestima depende que empieces a vivir o sigas sobreviviendo a duras penas”

Hemos sido mal educados bajo creencias contrarias a la confianza y a la seguridad en uno mismo, opuesta al Amor. El miedo es la herramienta más efectiva de control  mental y emocional del ser humano. Se nos transmite desde la infancia a través de padres y educadores, previamente instruidos en el mismo sentido por los medios de información pública con el fin de asegurar el control de cada nuevo individuo. Creencias trasmitidas más o menos subliminalmente como, “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer“; “a ver que van a pensar los demás”; “si no eres lo suficientemente bueno nadie te querrá”; “pensar en uno mismo es egoísta”; “te medirán por tus éxitos“; “eres lo que tienes”; “demuestra lo que vales”.…. La lista llega a ser interminable, limitadora y castrante. Quién no pueda cumplirlo o se salga del modelo establecido, siente como poco a poco se le va retirando el Amor.

Con esta “programación social” resulta absolutamente imposible alcanzar la felicidad y la única posibilidad son los “momentos” con los que algunos se sienten ingenuamente afortunados. El control o la supuesta protección que se basa en amenazas y miedos envía al receptor un mensaje subliminal de “desconfío de tu capacidad para hacer las cosas”, deteriorando por lo tanto el valor que pudiera tener sobre sí mismo.

Si sumamos todos los mensajes de desconfianza que hemos recibido y los miedos asociados absorbidos durante nuestro periodo de aprendizaje, obtenemos esa falta de autoestima que la mayor parte de las personas padecen. Ésta idea de falta de confianza hacia nosotros queda instalada en las capas más profundas del adulto sin saber de donde procede. Lo fácil es lo que hacemos casi siempre, culpar de lo que nos pasa a la situación o al último que haya llegado. Más o menos enrabietados todo el día, o victimistas.

De esta forma hemos construido una cadena de educadores en baja autoestima (padres y profesores) que de forma inconsciente transmiten su propia inseguridad, proyectándola sobre toda persona con la que se relacionan. Puede que esta sea una de las explicaciones de por qué la mayoría de los adultos sienten carencias de Amor en su infancia, a pesar de reconocer haber sido cuidados.

Así pues, la única manera de empezar a corregir una situación que se prolonga y se trasmite como un virus, es modificarla desde la base, de uno en uno, individualmente, y en un tiempo, la educación cambiará a una sociedad de individuos seguros de sí mismos que puedan Amarse lo suficiente como para ser inmunes a cualquier nuevo ataque de inseguridad venga de donde venga, pudiendo trasmitir un Amor bien entendido desde el suyo propio.

El verdadero Amor es querer primero al Ser Humano que llevamos dentro tal y como ES, sin excluir sus defectos. Es darle la libertad para equivocarse y confiar en el nuevo aprendizaje que sabrás obtener como único responsable de tu felicidad. Aceptarte y perdonarte los errores pasados como lo harías por cualquier otra persona amada para ti, volviendo a empezar con una verdadera, real, y alcanzable oportunidad de VIVIR.

Y ahora, ¡¡NO DEJES DE VER ESTE VIDEO!!, te dará un fantástico chute de esa estima que te falta

(Para que disfrutes al máximo su contenido, te recomiendo que lo pongas en pantalla completa, cascos y buen volumen). No te vas a arrepentir. A mí, aún me sigue emocionando.

¡¡A qué ha merecido la pena!!

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