Si tu vida no te motiva

Cuando poco o nada de lo que haces te satisface y no te encuentras bien en ninguna parte, ni en tu casa, ni con tu familia, ni en el trabajo… Te sientes agotado mental y físicamente, entre aburrido y desesperado, como encerrado….. Pues tranquilo, no es que seas un desastre ni que la felicidad no sea para ti, es el mecanismo evolutivo que se pone en marcha cada cierto tiempo en cuanto no avanzamos, porque si no hay nada que nos mueva, tendemos a atrincherarnos en la zona de confort donde no se puede crecer.

El deterioro, la carencia, debe existir para garantizar la evolución, la regeneración tanto individual como de especie. Es un sistema que está en toda la Naturaleza.

La REgeneración del águila

Lo que tu mecanismo natural de crecimiento interno te está pidiendo es que te pongas a hacer lo que sabes que tienes que hacer, un cambio, una regeneración. El águila lo sabe (video), y tú también aunque no quieras reconocerlo. Pero el cambio es un proceso completo que va de dentro a fuera y no al revés. No se trata de modificar los escenarios sino al protagonista que es el que genera la trama. Está creciendo o debe crecer, y la “camisa” que hasta ahora ha llevado se le ha quedado pequeña. Aunque no se pueda ver, se siente. Efectivamente es una sensación como la de estar en un lugar estrecho, en una cárcel, privado de movimiento. Quizás lleves solo un tiempo con los síntomas, o quizás toda la vida creyendo que es tu forma de ser, inconformista o rebelde, inadaptado, o todo lo contrario, resignado. Pues no, nada de todo eso. No eres, simplemente estás en ese estado.

Los síntomas son como los del síndrome de abstinencia, dependencias materiales y afectivas, ansiedad, desorden, descontrol, intranquilidad e hiperactividad hasta que la pila se agota del todo y entras en barrena, da igual que sea por la ausencia de una sustancia o por la falta de amor. Pero nadie quiere transitar por un lugar desconocido donde se oyen fantasmas. El miedo hace que te aferres a lo que tienes aunque no te guste, que te distraigas con cualquier cosa o directamente huyas. Buscas a la desesperada encontrar algo que te libere, que te quite la sensación de vacío. Te vuelves proactivo, no paras quieto. Llenas tu agenda, hablas con todo el mundo o con cualquiera, respondes aunque no te pregunten, te ríes de forma compulsiva, comes o bebes como si no hubiera un mañana ….. Buscas proyectos nuevos, trabajas sin límites, haces un viaje, y si eso no te lo puedes permitir, te creas una vida paralela en alguna red social donde tu vida y la de los demás es virtualmente perfecta. Tienes que crearte ilusiones cada día para sobrevivir porque sigues buscando el remedio fuera de ti…. Los más valientes incluso, cambian de trabajo, de casa, de ciudad, o se separan. Jamás, jamás tomes una decisión importante para tu vida bajo los efectos de estos síntomas, porque a corto o medio plazo volverás a la situación de la que pretendiste escapar. Con distintos actores secundarios y diferente decorado, pero el mismo guión.

Así que si te encuentras así, toca “mudar”, desprenderse de una parte del caparazón (ego) que te protege y regenerarlo. Es todo un proceso de duelo, con las mismas fases que acompañan a una pérdida.

Si te decides a dar el primer paso que generará un verdadero movimiento de cambio, tendrás que:

“Dejar de intentar iniciar NADA y mantenerte en calma. Permítete por un tiempo no realizar ninguna acción que no sea puramente mecánica para ganarte la vida o la salud. Ninguna otra cosa. Y desconéctate del mundo, por el momento”

Probablemente una vez hagas esto se disparen todos tus miedos e inseguridades, y por ahí iremos bien, pero tendrás que mantenerte y continuar con los siguientes pasos si no quieres volver caer. En cualquiera de los dos casos, te decidas a hacerlo o no, necesitarás la ayuda de un profesional más tarde o más temprano, aunque siempre cabe la posibilidad de seguir huyendo.

Da por hecho que tu mente inconsciente te dirá….“NO, NO, no puedes hacer eso…. porque si permaneces callado y no te haces visible con alguna acción, se olvidarán de tí…..” Y en ese momento sentirás un vértigo, miedo, una sensación cercana a la de la muerte, al dolor que causa la pérdida de toda esperanza de dar y recibir Amor.

Pero sigue, no te va a pasar nada, no vas a perder nada que no tengas perdido ya. Pide ayuda a alguien experto que conozca bien este proceso y verás cómo habrá merecido la pena pasar por ahí. Eso sí, paciencia porque no se hace en dos días. Dependerá de lo que te resistas.